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La Coctelera

caminando en el atardecer

sueños e ilusiones sobre lo humano y lo divino.

Categoría: religión

31 Agosto 2007

los nuevos ateos

Siguiendo la estela de El Código Da Vinci, en el que se ponían en duda doctrinas católicas, han ido apareciendo en el mercado libros que intentaban dar, con visos de realidad, versiones diferentes sobre Jesús de Nazaret y la doctrina de la Iglesia Católica.

Al mismo tiempo como reacción al intento de los fundamentalistas norteamericanos sobre el creacionismo y su intento de enseñar en la escuela como teoría científica la creación del mundo por Dios han ido apareciendo en Europa y en USA libros que intentan demostrar la no existencia de Dios.

Siempre han existido las personas que se declaran ateos o agnósticos desde su visión de la vida y su convencimiento personal digno de todos los respetos.

Ahora sin embargo vemos una forma de ateísmo defendida entre otros, por Richard Dawkins en su libro : El espejismo de Dios; Cristopher Hitchens en su obra : Dios no es grande y Victor J. Stenger en : Dios: la hipótesis fallida, que no es una nueva forma de pensar sino una autentica critica agresiva y descarada a la religión.

Rechazan la existencia de Dios atendiendo a la libertad individual y a la igualdad humana en la que la muerte de Dios sería un bien social ya que la religión fuerza a la gente a comportarse de manera cruel y violenta, es un fraude y no hay diferencias entre el racismo y la religión. La religión educa a los niños en el odio a los no creyentes, llegando a asegurar que el Estado debería proteger a los menores de las creencias de sus padres.

Lamentablemente en esta crítica feroz no abunda el rigor y si parece predominar el interés crematístico. Lejos del rigor de ateos como: Demócrito, Pomponazzi, Laplace, Marx, Engel ,Bakunin, Camús, Jean-Paul Sartre, Bertrand Russell, etc.

Los libros dedicados a este ateísmo nuevo han vendido más de un millón de ejemplares en el año 2007.

8 Agosto 2007

Asistimos a un debate muy interesante en nuestra sociedad al que no me resisto a sumarme y más ahora que empiezan a leerse y oírse ideas y argumentos y no los consabidos insultos y descalificaciones no exentas de ira, a los que hemos asistido en estos meses.

No es un fenómeno único en nuestro país sino que viene arrastrándose desde hace varios años y que nace en EE.UU. y en los países musulmanes en los últimos años.

Me refiero al papel que deben jugar las religiones en la vida pública. Y más en concreto ¿cuál es el papel de las creencias religiosas en nuestra convivencia diaria?

Se sigue hablando de ciudadanos y creyentes como si fuesen términos contradictorios cuando no hay nada que impida (y de hecho la historia está llena de acontecimientos que así lo afirman) ser un buen ciudadano y un buen creyente. Otra cosa sería pedirles a los ciudadanos que fuesen creyentes, opción que es y debe ser voluntaria en todo momento y en todo lugar.

Además de ciudadanos y creyentes existe una tercera categoría, la formada por los cristianistas, aquellos que más que creer en Jesús de Nazaret son defensores del legado cultural del cristianismo y que defienden esta vinculación cultural como una exigencia de su propia fe porque de lo contrario esta estaría desprotegida al no estar integrada en su correspondiente cultura.

Piensan que una buena sociedad puede formar buenos creyentes en contraposición a los que piensan que solo buenos ciudadanos pueden crear una buena sociedad. El problema empieza cuando estos últimos intentan imponer sus puntos de vista a todos los demás .

28 Abril 2007

¿bien o te cuento?

Los días son cada vez más largos, la temperatura empieza a aumentar paulatinamente. Llega el buen tiempo. Tiempo de visitar a los amigos, de salir a pasear y encontrarnos con viejos conocidos. Personas con las
que hemos ido perdiendo el contacto en los días fríos y lluviosos del invierno.

Bueno, ¿qué tal estás?

Parece la pregunta de rigor y espera la respuesta “casi” obligada. Pero ¿queremos que nos cuenten la verdad y nos digan cómo les trata la vida? O por el contrario, ¿queremos oír una de esas frases hechas que tanto solemos usar?: “Bien, ¿y tú?”, “Pues bien, ya ves”, “Bien, bien” etc.

Pienso que a la mayoría de nosotros nos gustaría que nos regalen sus historias, no por curiosidad, sino para intercambiar impresiones
buscando acercarnos a ellos. Hoy, que las personas usamos las
teclas mudas del ordenador para “chatear”, enviar email, escribir en blogs, propios o ajenos, para comunicarnos de manera anónima con el resto del mundo; y usamos los teléfonos móviles convulsivamente, mandando mensajes constantemente, no pudiendo pasar sin ellos, como una forma de permanecer en contacto con los demás, de estar en disposición para contar o que nos cuenten.

Sería terrible que hubiésemos olvidado cómo se cuenta, que fuésemos incapaces de desnudar nuestro corazón, de decir aquellas cosas que nos realizan, las que dan sentido a nuestra vida, las que nos inquietan.

Por eso, cuando nos pregunten ¿cómo estás? No nos limitemos a decir “Bien•, sino digamos “te cuento”. No desaprovechemos ninguna oportunidad para salir de nosotros, para expresarnos. No te guardes aquello que necesita encontrar un destinatario amable donde resuene, donde adquiera razón de ser, donde se complete. Y en contrapartida, escucha, escucha con todos tus sentidos al que necesita tu atención.

Te sentirás feliz

25 Febrero 2007

Pensar a Dios

El obispo cristiano y americano, que no católico, John Shelby Spong, ha escrito un libro, donde publica doce tesis para Pensar a Dios desde el mundo actual y por los hombres actuales a tenor
de las aportaciones de ciencia. Me parecen muy interesantes y más aún el hecho de ser un punto de partida abierto al estudio y al diálogo.

1. El teísmo, como forma de definir a Dios, ha muerto: ya no se puede pensar a Dios, con credibilidad, como un ser, sobrenatural por su poder, que habita en el cielo y está listo para intervenir periódicamente en la historia humana e imponer su voluntad. Por eso, la mayor parte del lenguaje teológico actual sobre Dios carece de sentido; lo cual nos lleva a buscar una nueva forma de
hablar de Dios.

2. Dado que Dios no puede pensarse ya en términos teísticos, no tiene sentido intentar entender a Jesús como la encarnación de una deidad teísta. Por eso, la Cristología antigua está en bancarrota.

3. La historia bíblica de una creación perfecta y acabada, y la caída posterior de los seres humanos en el pecado, es mitología pre-darwiniana y un sin sentido post-darwiniano.

4. La concepción y el nacimiento virginales, entendidos literal y
biológicamente, convierten a la divinidad de Cristo, tal como tradicionalmente se entiende, en imposible.

5. Los relatos de milagros del Nuevo Testamento no pueden interpretarse, en un mundo posterior a Newton, como sucesos sobrenaturales realizados por una divinidad encarnada.

6. La interpretación de la Cruz como un sacrificio ofrecido a Dios por los pecados del mundo es una idea bárbara basada en conceptos primitivos sobre Dios que deben abandonarse.

7. La resurrección es una acción de Dios: Dios exaltó a Jesús a la
significación de Dios. Por consiguiente, no es una resucitación física ocurrida dentro de la historia humana.

8. El relato de la Ascensión supone un universo concebido en tres niveles y por eso no puede mantenerse, tal cual, en una época cuyos conceptos espaciales son posteriores a Copérnico.

9. No hay una norma externa, objetiva y revelada, plasmada en una escritura o sobre tablas de piedra, cuya misión sea regir en todo tiempo nuestra conducta ética.

10. La plegaria no puede ser una petición dirigida a una deidad teísta para que actúe en la historia humana de una forma determinada.

11. La esperanza de una vida después de la muerte debe separarse, de una vez por todas, de una mentalidad de premio o castigo, controladora de la conducta.
Por consiguiente, la Iglesia debe dejar de apoyarse en la culpa para motivar la conducta.

12. Todos los seres humanos llevan en sí la imagen de Dios y deben ser respetados por lo que cada uno es. Por consiguiente, ninguna caracterización
externa, basada en la raza, la etnia, el sexo, o la orientación sexual, puede usarse como base para ningún rechazo o discriminación.

¿Qué os parece?

Si queréis leer más podéis hacerlo aquí

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  • Archivado en: religión Tags: dios
  • 27 Diciembre 2006

    En todos mis escritos anteriores he defendido la necesidad de respetar las diferentes culturas que van emergiendo a nuestro alrededor como la mejor manera de vivir juntos en la sociedad multicultural a la que caminamos.

    El nombre de Navidad, que celebra el nacimiento de Jesús de Nazaret, parece haberse convertido en políticamente incorrecto en el mundo occidental, hasta el punto de obligar a no pronunciarlo. Se toman iniciativas contra la exhibición de la Navidad, para no arriesgarse a herir la sensibilidad de los creyentes de otras religiones o la de los no creyentes en general.

    Sucede por igual en EE.UU., Inglaterra, Francia, Alemania, Italia y en España.
    Pero la cuestión es ¿el exponer símbolos, ritos, fiestas propias de una tradición religiosa debe ser considerado como inoportuno?

    O más aún ¿Será necesario esconder o desbautizar las fiestas religiosas y que la sociedad las reemplace por otras distintas?

    ¿Es esta la mejor manera de darse cuenta de la pluralidad cultural y de alentar la tolerancia? ¿En el nombre de lo políticamente correcto deberemos empezar a cambiar el nombre de todas las ciudades que llevan el nombre de un santo o el de las calles y avenidas de las diferentes ciudades?

    Es verdad que Europa ya no es de cultura cristiana, pero su patrimonio cultural e histórico de valores convive con una práctica de laicidad y de diálogo entre las diferentes etnias, culturas y confesiones que la habitan.

    Una laicidad culta pasa por el derecho de todo ciudadano a profesar sus convicciones, incluidas las religiosas, contribuyendo al mismo tiempo a la voluntad de querer vivir juntos.

    29 Octubre 2006


    Aunque la mayoría se siga confesando católica y siete millones de personas acudan los domingos a misa ¿Por qué no se quiere a la Iglesia ahora?

    Existe una imagen bastante triste y negativa de la Iglesia, en parte porque en los últimos tiempos tiene demasiada tendencia a regañar, y en parte porque existe una tendencia a ignorar o no apreciar sus valores e incluso a defender contravalores.

    Para otros, la razón está en que no se quiere a la Iglesia porque va por la vida con todas las preguntas resueltas, con aire de suficiencia, como si las dudas, equivocaciones o fragilidades de la vida no fuesen con los católicos.

    Otras opiniones afirman que no se aprecia a la Iglesia porque resultan casi invisibles los hombres y mujeres que viven apasionados por el Evangelio, el mundo, sus problemas y sus gentes y, en cambio, quienes aparecen suelen regañar más que animar y parecen más preocupados por defender derechos que por arrimar el hombro con otros para sacar adelante el mundo.

    Hay quienes afirman que no se quiere a la Iglesia porque en lugar de contagiar la frescura del Evangelio repites viejas palabras y costumbres con un tono apagado y mortecino.

    Y vosotros ¿qué opináis?

    Con datos de la revista Vida Nueva

    20 Septiembre 2006

    Dios como excusa

    A lo largo de la historia la idea de Dios ha sido manipulada por reyes, religiosos y poderosos con demasiada frecuencia. Llamamientos a la guerra, a la conquista de otros países, a la liquidación del enemigo bajo gritos de. ¡Dios lo quiere!, ¡Alá es grande! ¡Santiago y cierra España!, ¡Por san Jorge! ¡Yo sólo responde ante Dios de mis acciones!...etc.; han sido frecuentes en la historia de este planeta.
    Unas palabras referidas al Islam, dentro de unas citas académicas, totalmente desafortunadas e impropias de un intelectual, que dejó al mismo tiempo de lado toda autocrítica a situaciones parecidas por parte de los cristianos, han provocado el enfado de gobernantes, parlamentos y masas de países musulmanes.
    Como sucede con frecuencia la idea central de lo dicho por Benedicto XVI sobre Dios, la razón y la violencia ha pasado desapercibida.
    Pero hay varias preguntas que debemos hacernos: ¿Dónde está la defensa de la libertad de expresión y de cátedra? ¿Existen islamistas moderados que han dejado oír su voz ante lo que sucede? ¿Estamos ante una partida de ajedrez entre dos civilizaciones que, como siempre, están enfrentadas? ¿Está Europa retrocediendo ante el Islam? ¿Se le está pasando factura a Benedicto XVI por su oposición al ingreso de Turquía en la CEE?
    Demasiadas preguntas ante un hecho banal que ha levantado demasiada polvareda.

    14 Agosto 2006


    Es frecuente sentir la presencia de la jerarquía eclesiástica detrás de nosotros diciéndonos constantemente como hemos de vivir, pensar y actuar a lo largo de nuestra vida.
    Esa sensación alcanza no sólo a temas morarles sino que pretende abarcar cualquier tema desde el campo científico al literario, pasando por el político, el cinematográfico, etc.
    Esto ha despertado un amplio rechazo en la sociedad.
    Sin embargo no toda la Iglesia piensa y actúa así. Me parece interesante el siguiente comentario del teólogo Karl Rehner cuyo centenario se ha celebrado recientemente y que se repartió ayer en una hoja parroquial.
    “La Iglesia ha de ser una institución moral, pero no moralizante… Ante todo y sobre todo hemos de dar noticia al hombre de hoy del íntimo, radiante y liberador misterio de su existencia y al cual nosotros llamamos Dios. Si el hombre no ha hecho ni siquiera inicialmente la experiencia de Dios, no tenemos por qué manifestarle las normas morales del cristianismo: no podría entenderlas; a lo más le podrían resultar causa de coerciones más radicales y de angustias más profundas…
    La iglesia debe dejar de dar esas recetas baratas de pequeños clérigos que viven al margen de la autentica vida de la sociedad y la cultura moderna y remitir esas decisiones a la conciencia individual.

    Muy clarificador ¿no os parece?

    Sobre caminando en el atardecer

    Discreto amigo aspira ser este blog, manteniendo diálogos con vosotros en una noble conversación, hija del discurso, madre del saber, desahogo del alma, comercio de los corazones, vinculo de la amistad, pasto del contento y ocupación de personas

    Visitas de mis amigos

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  • contigo aprendí
  • Yo y tu, objetos de lujo, de Vicente Verdú
  • Aprender a convivir, de José Antonio Marina
  • El estilo del mundo. de Vicente Verdú
  • Tertulias de bioética de Juan Massiá Clavel
  • Por qué soy cristiano de Jose Antonio Marina
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