
Un día el maestro puso en evidencia a sus discípulos sirviéndose de la siguiente estratagema:
Entregó una hoja de papel y les pidió que hicieran constar en ella la longitud exacta de la sala en la que se encontraban.
Casi todos escribieron cifras en torno a los cinco metros. Varios de ellos añadieron la palabra “aproximadamente”.
El maestro les dijo: “Ninguno ha dado la respuesta correcta”.
“¿Y cuál es la respuesta correcta?”, le preguntaron.
“La respuesta correcta”, dijo el maestro, es “No lo sé”.
Piensa un poco.




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Así como NO es una respuesta no siempre esperada... decir " no lo sé " tampoco lo es... sin embargo, como bien lo dices... es mejor decir la verdad....
Salu2
A veces que difícil puede resultar evidenciarse a sí mismo aunque en ello vaya nuestra honestidad de por medio .
Cariños.
La respuesta es correcta según cual fuera la pegunta.
¿Cual era la pregunta?
Querido Fetuza, nos has expuesto el fondo de la cuestión pero sin expresar la pregunta que el maestro hizo a sus alumnos...
Probablemente fuera: ¿Sabes cual es la longitud exacta de esta sala?
Cavilo yo.
No pretendo ser impertinente.
No eres impertinentes, amigo cavilante ( ¿puedo considerarte así?) Y planteas un tema interesante, en un diálogo siempre hay preguntas y respuestas y ambas forman parte de un todo, cuanto más certeras, exactas y claras sean ambas mejor contribuirán a la verdad.
Saludos