Hoy en día todo ha de tener una satisfacción rápida. Parece como si en las dimensiones espacio-tiempo, el tiempo se hubiera contraído. Se prioriza el espacio por encima del tiempo, lo inmediato antes que la duración.

La apoteosis del instante dificulta la comprensión de muchos contecimientos, los simplifica y choca contra la lentitud de conocimientos.

Un ejemplo, el atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York difícilmente se puede entender sin apelar a la religión islámica en concreto al wahabismo saudí, a las distintas filiaciones coránicas y alas historia de las relaciones entre el Islam y Occidente.


Con el presentismo actual es muy fácil atribuir el hecho a elementos sencillos y fáciles de resolver invocando slogans primarios que propugnen respuestas simplistas.

Pero esta inmediatez es incompatible con la aventura del aprendizaje. El camino del conocimiento no tiene fin y la adquisición de conceptos, valores, hábitos y métodos es
necesariamente lenta.

Para aprender hace falta el esfuerzo, la disciplina, la constancia y estas actitudes difícilmente encajan con la inmediatez de la actual cultura audiovisual.