Hemos crecido rodeados de personas que nos han cuidado. Nos hacían la cama, nos preparaban la ropa y la comida. Si estábamos enfermos nos acompañaban al médico y nos daban las medicinas a su hora.
Según íbamos creciendo seguíamos teniendo personas que cuidaban de nosotros. Y no era fácil. Cuando nos convertimos en padres allí estaban para lo que hiciese falta. Al llegar los nietos seguían cuidando de ellos, los acompañaban al colegio, jugaban con ellos, y se convertían en abuelos-padres mientras sus padres trabajábamos o nos “divertíamos” en determinados momentos.
Personas “cuidadoras”, que son licenciadas en tareas domesticas y doctoradas en cuidar del núcleo familiar, capaces en muchos casos de compaginar el trabajo de casa con un trabajo fuera que les lleva a una doble jornada laboral.
A todas ellas que sacan capacidad y energía para cuidar, que regalan cariño y generosidad para consolar y tapar agujeros familiares y que practican lo que se llama modernamente ética del cuidado. ¡Gracias!




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Hola amigo,como no se si saldra el comentario,solo saludar,que estoy de los nervios,no puedo comentar en los blogs,un abrazo
estare feo eso