Es fácil encontrarse con afirmaciones como estas: el modelo tradicional de familia está en decadencia, el aumento de los hogares monoparentales es un índice de progreso social y económico, los singles son una imparable clase social, es mejor vivir solos que mal acompañados.
Hace cincuenta años era impensable que un hombre o una mujer viviesen solos sin que nadie se apiadara de él o de ella. E igual se pensaba de un matrimonio sin hijos o de los viudos o viudas con un hijo a su cargo. Parecía imposible que uno pudiera ser feliz sin nadie a su lado. En cambio, de un tiempo a esta parte, los medios de comunicación no cesan de dar noticias relacionadas con la crisis que atraviesa ese modelo de familia tradicional.
Aumentan los hogares unipersonales y monoparentales, desciende el número de matrimonios y aumenta el número de divorcios, las parejas cada vez duran menos, cada día hay más solteros. Los singles son protagonistas de series de éxito en televisión: Friends, Ally McBeal, Sexo en New York, Mujeres desesperadas,…
Todos estos datos llevan a los expertos a afirmar que la crisis que atraviesa el modelo de familia tradicional es consecuencia del progreso social y económico. O lo que es lo mismo, que la familia tradicional no responde a las necesidades de los hombres y mujeres del siglo XXI. Personas de aspecto saludable y moderno que viven en grandes ciudades y que priorizan su felicidad a cualquier otra consideración.
Los 7 millones de solteros con los más de medio millón de monoparentales y los dinky, familias sin hijos, suponen ya un 56 % del gasto total de productos de gran consumo, frente al 44 % que corresponde a las familias tradicionales con hijos. Al mismo tiempo estos estudios destacan que los hogares unipersonales en España gastan un 65 % más que los hogares tradicionales.
Por eso no debe extrañarnos que los sociólogos hablen del paso de una sociedad de familias a otra sociedad compuesta por individuos.
Continuará.




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A todo eso sumar la mayor aceptación de la homosexualidad, la falta de seguridad social a largo plazo, la cada vez más aceptada premisa de que el mundo se va al tacho. Sumar el retroceso que tiene la religión dentro de una sociedad cada vez más atea. Sumar la mayor efectividad de los anticonceptivos y el rol cada vez más grande de la mujer dentro del campo profesional.
No son enemigos de la familia, son alternativas válidas. Nuestra sociedad del siglo XXI no se rige por costumbres impuestas ni por escalafones éticos externos. La población moderna tiende hacia la demografía del yunque por elección propia.
Excelente weblog!
Bueno, si a eso le llamamos progreso, pues vale, pero de progreso yo le veo poco. Quiero decir que este tipo de "familias" o personas abunda cada vez más por eso, por el "progreso" en el que estamos metidos, que nos hace querer tener cada vez más cosas sin renunciar por un momento a nuestras comodidades. No existe la capacidad de sacrificio, ni de un mínimo sufrimiento. Lo digo porque unos amigos míos han pedido un crédito para comprar los regalos de Navidad, y se les ha juntado con el que pidieron para las vacaciones de verano del año pasado. A lo que voy, que si para vivir bien renuncio a cosas que son más importantes, como prestar atención a mi pareja, o buscarme una o tener hijos, pues lo hago. Ay, no sé... este domingo me ha espesado un poco, no sé si he dicho algo con sentido...
Saludos y un abrazo...
El verdadero progreso consistiría en que cada cual decida qué quiere hacer con su vida, especialmente con las facetas cruciales de la misma como el trabajo, el tipo de familia que quiere formar, etc., sin hacer demasiado caso a las presiones sociales, de los medios o de los amigos o conocidos.
Se puede ser feliz viviendo solo, viviendo en pareja o casi de cualquier forma. Lo importante (para ser feliz) es que dicho modo de vida sea la consecuencia de una decision madura y tranquila y no la imposición de alguien o el mero seguir alguna corriente social que haya que seguir.
Estoy totalmente de acuerdo con diego, lo importante es ser capaz vivir sin dejarte llevar por presiones sociales sin sentido.
Me gusta tu blog.