La vuelta a la actualidad de la banda terrorista ETA ha puesto de manifiesto, una vez más, la incapacidad que tienen, tenemos, los ciudadanos de este país para dialogar desde posiciones encontradas e intentar llegar a un punto de encuentro.
Al mismo tiempo,el atentado ha puesto de relieve las mentiras que han estado diciéndose durante los últimos años.
Entre ellas podemos enumerar: el deseo de negociar de ETA, la cercanía de la paz y las concesiones realizadas por el gobierno: autodeterminación, entrega de Navarra, etc. a la banda terrorista.
La inoperancia de la sociedad vasca y de Batasuna, invitada de piedra, que me parece quiere aparentar más de lo que es.
Un atentado que ha dividido aún más si cabe a la sociedad española que asiste atónita al enfrentamiento de los políticos, más empeñados en desacreditar al adversario que en aportar soluciones; haciendo lo que saben usar palabras huecas – propias de expertos en marketing- y frases ingeniosas, buscando el aplauso fácil, cuando los telediarios conectan con sus reuniones o mítines. Pero que parecen personas poco preparadas y poco dadas a usar ideas propias e incapaces de improvisar, de ahí la obsesión por las ruedas de prensa sin preguntas. Claro que saben que los ciudadanos de este país van a seguirles y a usar los mismos argumentos que han oído, ya sea a sus políticos o a los tertulianos de la radio y de la televisión sin realizar el mínimo análisis sobre lo que han oído o leído.
Pero la gran pregunta es: ¿Y mañana, qué?
Me gustaría mirar al futuro con optimismo, bajar al infierno a hablar con los diablos para convencerles que hay otro mundo mejor, (Imaz, presidente del PNV), seguir buscando la paz, donde sea posible, pero sobre todo en silencio, uno de los grandes ausentes en estos años, en los que todos hemos hablado, a voces, diciendo como había que hacer cosas y sobre todo buscando destruir al que no pensaba como nosotros. Al fin y al cabo que haya opiniones diferentes a la mía no significa que yo esté equivocado, ni que esté en lo cierto.