Clamaba, indignada una señora ante las cámaras de la televisión, afectada por la crisis de Air Madrid. Ayer la Federación Española de Fútbol no veía motivos suficientes para suspender el partido de fútbol debido a las cuatro personas muertas y numerosos heridos en el accidente que les llevaba a Madrid para ver el partido.
El grito ¡Somos gente! refleja el sentimiento de impotencia al verse tratada como un objeto, un número sin rostro al que nadie atiende, nadie está obligado a dar razones, y del que se puede abusar sin problemas.
En estas ocasiones vamos dejando muestra de la inhumanidad a la que vamos acercándonos cada vez más rápido. Me asusta pensar que Vicente Verdú pueda tener razón cuando habla de cómo el poder de los ciudadanos, que se limitan a depositar su voto y a desaparecer, va dejando paso al poder de los consumidores. Estos si saben lo que quieren y además tienen claro sus derechos.
¿Dónde quedan nuestros proyectos, la lucha por nuestros ideales? ¿Dejaremos que nuestro yo consumidor sea el que transforme la sociedad?