
La voluntad no es más que la inteligencia aplicada a la acción. Si quiero algo tengo que poner la voluntad por delante para lograrlo. Parece un razonamiento elemental. sin embargo durante los últimos años muchos han optado por la indolencia. No sé si de manera inconsciente o como rechazo a un pasado duro y autoritario. El resultado han sido varias generaciones de niños malcriados a pesar del deseo de sus padres porque fueran felices. Los niños y jóvenes están convirtiéndose en tiranos irresponsables. Gozan de libertad, pero no soportan ningún contratiempo. Tienen de todo, pero se aburren. Necesitan el esfuerzo y la voluntad. Pero ¿estamos preparados para nadar contracorriente?




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Sabes que nos movemos por resultados, solo queremos obtener, pero nunca pensamos lo que hay que hacer para llegar a conseguirlo. Me encanta motivar a la gente con esta frase archiconocida de Gandhi: "Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado"... Ay, la de cosas que todavía tenemos que aprender...
Un abrazo!
Tenemos tanto que enseñar a nuestros jovenes,cosas que a veces parecen tontas,como que el esforzarse hace que se consiguan grandes notas,buenos trabajos,enormes amigos y sobre todo una inmensa autoestima.Saluditos,amigo.
No os falta razón a ninguno, es más, os sobra. El mantra de los padres de mi generación fue: voy a darte todo lo que no tuve yo de pequeño para que no tengas que pasar por lo que pasé yo. Detrás de este pensamiento lleno de bondad, de buena voluntad, se esconde un dolor increíble como consecuencia: los niños crecen pensando que otro solucionará sus problemas, que todo viene hecho y se va igual... un error del que se suele despertar muy tarde.
Un saludo, un gran blog.