La voluntad no es más que la inteligencia aplicada a la acción. Si quiero algo tengo que poner la voluntad por delante para lograrlo. Parece un razonamiento elemental. sin embargo durante los últimos años muchos han optado por la indolencia. No sé si de manera inconsciente o como rechazo a un pasado duro y autoritario. El resultado han sido varias generaciones de niños malcriados a pesar del deseo de sus padres porque fueran felices. Los niños y jóvenes están convirtiéndose en tiranos irresponsables. Gozan de libertad, pero no soportan ningún contratiempo. Tienen de todo, pero se aburren. Necesitan el esfuerzo y la voluntad. Pero ¿estamos preparados para nadar contracorriente?