Visitando a mis amigos de la coctelera me encuentro con un comentario de elrincondea, en su blog El rincón de A, en el que nos relata como el compartir las vacaciones con su marido y sus hijos disfrutando de tiempo libre les carga las pilas. Fantástico.
Pero en otros muchos casos los niños andan libres, campan por todos lados y no quieren sentirse sujetos o atados a los mayores. La mala educación es bastante frecuente y se hace notar en la calle, en la playa, en cualquier lugar público.
¿De quién es la culpa? En primer lugar de la familia, que está dimitiendo de su responsabilidad. No se les inculca a los hijos hábitos ni conductas elementales que les ayuden luego en la escuela a caminar junto a otros niños y jóvenes.
Ahora que estamos de vacaciones y tenemos tiempo libre incluso para leer os aconsejo un libro de Salvador Cardús, sociólogo en la universidad de Barcelona: Bien educados en la editorial Paidos y curiosamente barato 10 €.
En él nos da a padres y profesores pistas para saber que hacer y que no hacer y para hacer autocrítica sobre nuestra actuación.
Antes hablábamos de qué mundo íbamos a dejar a nuestros hijos y ahora es el momento de pensar que hijos le vamos a dejar al mundo.
¿Qué pensáis vosotrs?




<

De acuerdo contigo, con el agravante de que cuando a tus hijos les enseñas a "saber comportarse" a tener normas de educación, cuando salen con sus amigos ( los pocos que tienen por sus hábitos de llegar a casa a su hora, de no beber, de hablar con sus padres confidencialemente, ...) les tachan de raritos cuando dan las gracias, piden perdón, ceden el paso o el asiento, etc...
La verdad que es un tema preocupante, cada uno desde su sitio deberá poner su granito de arena, como has hehco tu con este post. Lo que no debemos es perder la esperanza y seguir trasmitiendo nuestros valores, los de toda la vida, ¡vamos eso creo yo! Saludos. Marycharo
Es cierto que maleducamos a nuestros hijos, y hablo en plural porque aunque yo no sea madre sí que he llegado a sentirme responsable de la educación de los niños que me rodean. No es que me guste meterme en los asuntos de los demás (estoy hablando a nivel familiar), pero los niños necesitan la figura del educador, que si bien no siempre es compartida por el padre y la madre, uno de los dos debe asumirla al menos. Pues bien, a falta de dos, somos los demás los que objetivamente observamos esa carencia y que, por puero altruismo, intentamos poner nuestro granito de arena. Pero qué se puede hacer 2 horas a la semana por unos niños que cada día están mamando mala educación.
Cómo pueden ser unos padres tan ignorantes de pensar que un niño con 13 años tiene la suficiente madurez como para encontrar su camino.
La sociedad en la que vivimos está creando niños-adultos que salen de marcha, fuman y se emborrachan cada vez a edades más tempranas, pero eso no quiere decir que estén preparados para la vida o para el amor. Sus heridas pueden quedar ahí para siempre.