Felices los que saben reÃrse de si mismos
porque nunca acabarán de divertirse.
Felices los que saben distinguir
una montaña de un montÃculo,
porque se verán libres de muchas preocupaciones.
Felices los que miran dónde ponen los pies,
porque evitarán muchos resbalones
Felices los que no se toman demasiado en serio a sà mismos, porque serán apreciados de quienes les rodean.
Felices los que saben agradecer una sonrisa
y olvidar una mala cara,
porque su camino está lleno de sol.
Felices los que interpretan siempre con benevolencia
las actitudes de los demás,
aunque les tengan por ingenuos,
pues sólo asà acertarán evangélicamente.
Felices los que piensan antes de obrar
y los que oran antes de pensar,
porque evitarán muchas tonterÃas.
Felices los que saben callar y sonreÃr,
aun cuando les corten las palabras y les contradigan,
porque entonces empezarán a vivir el evangelio.




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Buen post, para reflexionar, lo bienaventurados que podemos ser...si nos lo proponemos, en esto también interviene la volundad.
Como dice Pablo Motos al final de su programa de radio "No somos nadie" y que yo he hecho lema mÃo personal: Que vuestra sonrisa os acompañe siempre...
Pues eso.