Tres protagonistas se reparten los papeles principales en la indignación producida entre los musulmanes por la publicación de las caricaturas en un periódico danés en las que se trataba de manera irrespetuosa al profeta Mahoma. El dios de la libertad de expresión, el dios del fanatismo religioso y Dios utilizado de manera muy diferente por unos y otros.
Los chistes y mofas sobre las creencias molestan a los creyentes de todas las religiones, ya sean cristianos, musulmanes o judíos. Por eso no tiene nada de extraño la reacción violenta, desmesurada en mi opinión, por parte de las masas creyentes de los musulmanes, aunque podamos intuir que han sido aprovechadas de alguna manera por sus regimenes políticos; cuando no dirigidas por los mismos.
Pero estos sucesos dejan algunas ideas que creo merecen la pena ser analizadas:
- En nombre de la libertad y de la religión se han hecho muchas barbaridades a lo largo de la historia.
- La lucha entre laicos y profanos no deben llevarnos a que las normas religiosas se conviertan en normas civiles, ya que los “pecados” de unos se convertirían en “delitos” para todos.
- El mundo occidental ha enterrado y matado a Dios hace mucho tiempo y vivimos como si no existiera, pero los musulmanes viven convencidos en su existencia, y la ley coránica está presente en todas sus leyes.
- Mientras nuestro sistema democrático ha logrado una sociedad en la que la política y la religión están separadas, al menos sobre el papel, en el mundo islámico no se admite ningún tipo de diversidad.
- No estaría de más recordar que nuestra libertad acaba donde empieza la de los demás, y nuestra idea de libertad no la entienden los árabes.
- Si realmente queremos construir Europa e integrar a los musulmanes que viven en ella o llaman a sus puertas, caso de Turquía, no podemos olvidar sus creencias, que además están muy enraizadas en su cultura.
- Por todo eso habrá que hacer un profundo esfuerzo para dialogar con palabras, para hacerles ver, entender y comprender cuales son nuestras visiones del mundo y dialogar con silencios para escuchar su manera de entender el mundo, que al fin y al cabo tenemos que compartir.
En caso contrario tendremos problemas y nos jugamos mucho para tomárnoslo a la ligera...




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Querido fetuza, no puedo estar menos de acuerdo en tus generalizaciones sobre los musulmanes, que por cierto (y dicho sea sin ánimo de ofender) confundes con los árabes. No todos los árabes son musulmanes, ni todos los musulmanes son árabes.
Y, sobre todo, no todos los musulmanes son los fanáticos que se ven en las manifestaciones. Es como asimilar a todos los cristianos con los miembros (dicho sea, también, con todo respeto) del Opus Dei. Y no lo digo ni por un progresismo de mesa camilla ni porque lo haya leído en un periódico o en otro, sino porque he tenido la suerte de conocer a cierto número de musulmanes, e incluso de pasar algún tiempo en un país musulmán, como es Malí, donde el integrismo, simplemente, no existe.
Pero no te preocupes, que no voy a contarte batallitas. Sólo quería que supieras que no todos los musulmanes son como los terroristas de Al-Qaeda o Hamás, o locos como Ahmadineyad. O ¿no protestas cuando esos mismos fanáticos equiparan a todo cristiano con los cruzados?
Un cordial saludo.