Arde Paris, titula la prensa francesa los sucesos que están llenando de violencia las noches parisinas. Los disturbios, que duran ocho días ya, enfrentan a inmigrantes con las fuerzas de orden público. Lamentables sucesos, pero creo que toda Europa debería sacar enseñanzas para evitar que se extiendan como un reguero de pólvora por todo el continente. Son muchos los árabes que han emigrado a Francia, barrios enteros están habitados por magrebies. Muchos de estos son nacidos en Paris y por lo tanto ciudadanos franceses. Sufren en sus carnes el racismo, el paro, el fracaso escolar, la pobreza, el rechazo. Muchos se consideran ciudadanos de segunda. Y al final ha sucedido lo lógico. Sólo les queda la violencia para reclamar, ante cualquier suceso ellos lo agrandan y lo magnifican. Estos sucesos son el reconocimiento del fracaso de la política de integración que ha seguido el gobierno francés en los últimos años. Y debe ser considerado como un serio aviso a los gobiernos de las demás naciones. O integramos a los emigrantes o nos sucederá como a los franceses y una vez más se cumplirá el dicho: cuando Francia estornuda, Europa se resfría.