Cuando regresaba a casa después de una reunión de trabajo, la radio del coche hablaba de la noticia publicada en el Washington Post sobre la existencia de cárceles secretas, sitios negros los llaman, en varios países europeos y asiáticos. Allí tienen detenidos a sospechosos de terrorismo. Lo preocupante de esta noticia es que da la sensación de que los americanos están por encima del bien y del mal, ellos pueden ignorar las leyes vigentes y saltárselas a voluntad. Y hay una serie de preguntas que por ahora no tienen respuestas: ¿Quién o quienes han ordenado su ingreso en dichas cárceles? ¿En base a que pruebas? ¿Qué jurado ha declarado culpable al detenido?
¿Cuánto tiempo van a estar detenidos? ¿Quiénes son los detenidos?
Personalmente pienso que esta situación es indignante. No todo vale. Al terrorismo hay que combatirlo con la ley en la mano. En caso contrario se es tan terrorista como ellos. Nadie debe estar por encima de la ley. Ni siquiera para defenderla.