Hemos empezado el colegio. Los motores empiezan a coger velocidad y han vuelto a aparecer problemas. Algunos chicos empiezan a sentirse mal y no por los estudios. Un grupo de mis alumnos ha empezado a molestar a otros, tanto en el colegio como fuera de ella. Han llegado a perseguirlos hasta su casa.
Hemos comentado el tema en clase, con toda la clase, con los alumnos implicados, individual y en grupo. He hablado con los padres de todos los implicados y todos se han asombrado de la actuación de sus hijos. Han jurado y perjurado que van a colaborar conmigo, que eso no va a volver a suceder porque no se puede consentir. Bonitas palabras pero no las tengo todas conmigo. Me toca esperar. Pero sé que no se resuelve de un día para otro, voy con cierto temor a lo que me voy a encontrar cada día y es una sensación nueva, nunca la había sentido.
Vosotros pensareis que donde he dejado mi optimismo, mi sentido utópico de las cosas, pero de verdad no sé……