¿Os imagináis un país que juzgue el mismo suceso de diferentes maneras según la religión del protagonista del mismo?
Pues eso mismo está a punto de suceder, de hecho ya sucede, en Canadá, según informaba El Pais en su edición de ayer. Existe una propuesta para que se permita que la sharía, o ley islámica, pueda usarse para resolver problemas familiares. La propuesta ha levantado multitud de protestas. Lo curioso es que las comunidades cristianas y judías lograron en 1991 tener tribunales especiales de familia para solucionar las disputas con criterios inspirados en su religión.
Como es lógico la comunidad musulmana ha pedido el mismo trato. Un informe oficial les ha dado la razón, aunque les pide ciertas garantías. Los que se oponen a la medida recuerdan que bajo la sharía, si una mujer tiene relaciones extramatrimoniales puede ser lapidada o que una niña de 9 años puede ser obligada a casarse.

Al mismo tiempo la agencia Zenit recuerda también con fecha 10 de septiembre que cada vez hay más naciones en las que sus leyes están sometidas a la sharía. Este fenómeno se está extendiendo, sin ir más lejos en España un padre musulmán pidió que se quitara el crucifijo de la escuela porque su hija se asustaba ya que su religión no permite la representación de la figura humana.