Me refiero a los grandes problemas que tenemos pendientes y que van a estar de actualidad al regreso de las vacaciones. Veamos algunos: la lucha contra el mal que lleva a cabo el presidente Bush, Irak y la amenaza lejana por ahora a Irán. La intolerancia religiosa, no solo la de los islamistas sino también la de los cristianos, todos hablan en nombre de un Dios al que no siguen. La violencia cada vez más presente en nuestras vidas, por citar alguna terrible la que sufren las mujeres de Guatemala o de México, sin olvidar las de nuestras ciudades. La subida del precio del petróleo que parece no tener fin y nosotros por ahora tampoco alternativas claras a su uso.
La presencia de India y China en el comercio mundial es otro, un 40% de la población mundial pertenece a estos dos países. África, a la que no dejamos vendernos sus productos y luego damos limosnas y miramos hacia otro lado cuando vemos como llegan a nuestras costas. Podríamos citar muchos más, pero a nivel de casa: la sequía a la que nunca le buscamos soluciones por una causa u otra, la bronca política que ya se ve va a ser mayor que la del curso pasado, y mientras tanto nuestros políticos muy preocupados por los estatutos y los derechos históricos y demás. Y que decir del fuego que arrasa nuestros montes. Problemas y más problemas, ¿dejarán algún día de estar pendientes?