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La Coctelera

Categoría: libros

contigo aprendí

Hablar de educación es fácil. Todos tenemos una idea acerca de ella. Más aún, coincidimos en calificarla de pésima. Damos recetas, criticamos a todos los que tienen que ver con ella. Desde profesores a padres, pasando por los gobiernos de turno sin olvidar a los alumnos,  nadie se libra de la crítica.

Somos como el público de los toros,vemos lo que pasa, algunas veces aplaudimos, aunque por lo general criticamos; y nunca movemos un dedo para mejorar lo que criticamos. José Antonio Marina puso de moda la expresión: "para educar a un niño, hace falta la tribu entera" pero muchos siguen sin darse por enterados.

Carmen Guaita, con su experiencia docente como licenciada en Filosofía y maestra, ha escrito un libro, Contigo aprendí en la editorial San Pablo, un libro que me permito recomendaros, estoy seguro de que disfrutareís con su lectura.

Carmen Guaita nos enseña a través de diálogos con diferentes personas, más o menos famosas, que la educación consiste en transmitir el modo de empleo de la vida, dar a conocer las posibilidades de la inteligencia humana pero también las del alma -los sentimientos- y del espíritu - la capacidad de juzgar, ejercer la fuerza de voluntad y decidir libremente-.

La clave de la educación está en ayudar a nuestros hijos a ser felices y capaces de hacer felices a los demás. El proceso equivale a mostrarles un camino, proveerles de buenas botas, cogerles de la mano los primeros tramos y apartarse después para que puedan hacer camino al andar. Las herramientas con las que se educa son el amor y el sentido común, y los ingredientes que forman parte del de la vida son, sin duda alguna, los valores.

 

Un apasionante viaje por el mundo de los valores y la educación de mano de personas como: Pastora Vega, Victor Ullate, Jorge Valdano, Federico Mayor Zaragoza, Fernando Savater, Juan M. Prada entre otros.

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la elegancia del erizo

Hay libros que sorprenden mientras vas avanzando en su lectura. Este es uno de ellos. Parece una novela más. Tardas un poco en animarte a seguir leyendo. Sin embargo poco a poco las reflexiones de sus dos protagonistas te van animando a desear saber más. Incluso hay momentos que deseas terminarlo para empezar a leerlo de nuevo.

La novela gira alrededor de Paloma y Renée.

Paloma, una niña superdotada hija de un ex ministro y diputado socialista, nos regala sus reflexiones íntimas, cubiertas de una dosis de humor considerable y de una precocidad sorprendente, para una niña de apenas 12 años de edad.

Renée , la portera del edificio donde viven, que está situado en una zona muy elegante de Paris, una mujer de apariencia vulgar,  de aspecto no muy agradable y genio bastante vivo y poco simpático. Nada invita a sospechar su poderosa vida interior.

Nada es como parece. Ambas llevan una vida solitaria, mientras se esfuerzan por sobrevivir y vencer la desesperanza. La llegada de un hombre misterioso, el japonés  Kakuro Ozu,  al edificio propiciará el encuentro de estas dos almas gemelas.

Todo lo negativo y doloroso, todo su aburrimiento existencial e incomodidad con los demás, ha encontrado su envés en la literatura. En ese rincón tenemos a una lectora que devora libros. En ellos va encontrando sentido y pasión por la vida. Por su propia vida. Ella es la que da título a la novela. Ella es "la elegancia del erizo". Los pinchos -esa antipatía o "indolencia"- son su defensa, aquello que preserva su alma de la superficial perspectiva que la rodea, y de la que es cada vez más consciente

Desde ese momento los tres personajes comparten sus confidencias. Sobre la vida y sus lágrimas, sobre la literatura y la belleza, sobre tantas y tantas cosas. Son amigos. Todo esto lo aprovecha muy bien la autora para ir desgranando un personal ajuste de cuentas, de crítica a una sociedad tan injusta como deslenguada y materialista; sus ideas estéticas y gustos literarios, etc. Las páginas finales de la novela son una delicia.

Una novela llena de ideas maravillosas sobre la vida, y por qué merece la pena vivirla... Pero con su puntito de tristeza, y de desprecio por la gente vana y egoísta. Aquí son los ricos de la calle Grenelle, pero personas así hay de todas las clases sociales. No solo la inteligencia es transversal a todas las clases sociales, como nos dice Muriel Barbery, también la estupidez puede serlo.

Y una curiosidad... La niña se llama Paloma y su odiada hermana Colombe  en francés significa paloma...  ¿Un guiño? ¿Un mensaje oculto del tipo: al final somos todos iguales por muy distintos que parezcamos? No sé. Quizás.

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¿Leer? ¿Para qué?

Las encuestas realizadas en los países de nuestro entorno nos hablan de las dificultades para entender un editorial de un periódico o de los problemas que conlleva comprender un manual técnico. Dificultades que afectan a un 30 % de los habitantes de dichos países ente los que se encuentran España y Francia.

Las personas incapaces de manejar información y de comprender argumentos están a merced de cualquier slogan, agitador, guión o rostro televisivo. Y eso, no cabe duda, rebaja inevitablemente la calidad de nuestra convivencia. La capacidad de informarse, criticar las ideas, evaluar los argumentos, justificar las propias ideas u opiniones aumenta de nuestra calidad de vida.

Por eso es conveniente que tengamos presente que leer no es un nuevo adorno, ni un modo más de divertirse o de matar el tiempo. Sino que es una forma de adueñarse del lenguaje o lo que es lo mismo adueñarse de la inteligencia y dignificar nuestra convivencia.

¿O es una exageración por mi parte?

mal educados

Visitando a mis amigos de la coctelera me encuentro con un comentario de elrincondea, en su blog El rincón de A, en el que nos relata como el compartir las vacaciones con su marido y sus hijos disfrutando de tiempo libre les carga las pilas. Fantástico.

Pero en otros muchos casos los niños andan libres, campan por todos lados y no quieren sentirse sujetos o atados a los mayores. La mala educación es bastante frecuente y se hace notar en la calle, en la playa, en cualquier lugar público.
¿De quién es la culpa? En primer lugar de la familia, que está dimitiendo de su responsabilidad. No se les inculca a los hijos hábitos ni conductas elementales que les ayuden luego en la escuela a caminar junto a otros niños y jóvenes.

Ahora que estamos de vacaciones y tenemos tiempo libre incluso para leer os aconsejo un libro de Salvador Cardús, sociólogo en la universidad de Barcelona: Bien educados en la editorial Paidos y curiosamente barato 10 €.
En él nos da a padres y profesores pistas para saber que hacer y que no hacer y para hacer autocrítica sobre nuestra actuación.

Antes hablábamos de qué mundo íbamos a dejar a nuestros hijos y ahora es el momento de pensar que hijos le vamos a dejar al mundo.

¿Qué pensáis vosotrs?

la vida humana transcurre entre palabras

Insistimos sin parar en la necesidad de leer. Nos quejamos que los jóvenes no leen. Tampoco lo hacen los adultos. Sin embargo hoy hay más libros que nunca, se editan de todos los tamaños, colores y temas imaginables. Incluso a precios adecuados a todos los bolsillos. No creo que el problema sea el leer sino el saber leer. Leer es descifrar cualquier tipo de signo. De las páginas de un libro salen volando hadas y dragones, mundos antiguos y mundos imaginarios, personajes llenos de generosidad y otros viles y ruines, historias, pensamientos, poesía y amor, ecuaciones y tratados de los asuntos más dispares. El acceso a ellos es fácil. Hoy tenemos mucha información en los libros, en Internet, en los periódicos gratuitos y de pago. Pero hay que saber leerla. Un burro conectado a Internet sigue siendo un burro. La lectura proporciona una alegre sensación de poder y libertad que no siempre usamos como es debido. En el fondo nos cuesta trabajo aprender a pensar y en eso si llevamos muchos años de atraso.