Categoría: general
La muerte la llevamos con nosotros desde que nacemos. Es nuestra compañera invisible. No habla, no opina, silenciosa ve lo que hacemos mientras espera pacientemente su momento. Un día decide convertirse en protagonista. Afortunadamente para nosotros hoy no lo quiso.
Eran las cinco de la tarde, una hora muy taurina, cuando sufrimos un accidente de coche que lo dejó como se ve en la imagen. Cinco ocupantes dentro, dos adultos y tres niños. Mi mujer, que conducía, mi hijo menor mis dos nietos y yo. A los chicos no les pasó nada en absoluto, a mí unos cardenales, mi mujer si tiene más daños, daños de cristales en sus manos y piernas y magulladuras en general. Según los asistentes nacimos de nuevo.
Pero hoy quiero destacar a las personas que se volcaron en ayudarnos, personas anónimas que nos ayudaron a sacar a mi mujer del coche donde quedó aprisionada por el volante, que pusieron los triángulos para avisar a los conductores de la presencia de un coche averiado, que se ocuparon de mi hijo y mis nietos mientras yo con ayuda de una de ellas sacaba a Inés del coche, a los bomberos, la policía, las ambulancias, y al personal del hospital donde nos atendieron con enorme amabilidad y paciencia.
Todos nos han recordado aquella canción que un grupo de jóvenes americanos cantaban en sus visitas a España: Viva la gente, la hay donde quiera que vas…
Desde aquí con todo nuestro corazón mi familia da una emocionado Gracias a esa gente anónima que creyó que ese momento debían dedicárnoslo a nosotros y se pusieron mano a la obra dejando todo lo que estaban haciendo. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Gracias!!! ¡¡¡¡Muchas gracias!!!!

Amigos acaba de nacer la otra mirada un blog sobre la relación entre lo sagrado y los hombres. Os invito a que os deis un paseo por sus artículos y dejeis vuestros comentarios. Será una manera mágnifica de enriquecerlo. Gracias
Dios es el invisible vidente
Todos nosotros buscamos la felicidad a través de diferentes medios y caminos. Posiblemente tengamos también, ya lo vimos en un post anterior en este blog, un concepto diferente de felicidad. Pero en la búsqueda de esa felicidad gastamos tiempo y damos la sensación de que es lo único que tenemos, lo único realmente importante, de hecho lo hemos supeditado todo al tiempo. Vamos corriendo de un lugar a otro, trabajamos muchas horas para que nuestra familia tenga todas las comodidades posibles, aunque eso signifique que la familia no esté mucho tiempo junta.
Nuestras relaciones con los demás son cada vez más escasas, más breves y seguimos quejándonos de que no tenemos tiempo. ¿Conocéis a alguien que no se queje de no tener tiempo?
¿Será que el tiempo es un bien escaso?
He tenido problemas para realizar mis comentarios en el blog. Ricardo Barrera y el equipo de La Coctelera lo han solucionado de manera eficaz, rápida y sobre todo con amabilidad.
Rapidamente por e-mail se interesaron y estuvieron en contacto hasta quedar resuelto.
Por todo, muchas gracias y chapeau a todos, da gusto contar con un equipo así.
Repetimos las palabras sin fijarnos en su significado; tomamos posturas, pero sin el aval de la razón, sin pensar en el por qué. Decimos “yo pienso que…”, pero sin haber reflexionado ni pensado, repetimos palabras vacías de contenido. Así no puede haber comunicación, sólo un monologo que es una forma de hablar sin ser escuchado, sin pretender compartir ni convencer a nadie.
Uno se apropia de la palabra, la hace suya cuando nace de la reflexión, cuando brota del silencio. Por nuestra boca salen palabras que han sido filtradas por el pensamiento. Parece la única forma de escuchar antes de responder, la manera de dialogar de dos personas dispuestas a escucharse y hablarse.
¿No sería mejor aprender a escuchar antes de hablar? Al fin y al cabo tenemos dos orejas y una sola boca.
¿Qué pensáis vosotr@s?
Ya sé que es una pregunta comprometida. Si dices que si puedes dar la sensación de ser un tonto presumido, y si dices que no puedes dar la sensación de estar mintiendo. Pienso que no hay nadie carente de interés, posiblemente las personas que me rodean me vean en determinados momentos como una persona interesante, y en otros les pueda parecer una persona vulgar. Yo que sigo aprendiendo día a día, sigo soñando y buscando que no me he cansado de vivir creo que puedo ser interesante.
Pero tú ¿te has parado a pensar si eres una persona interesante y el por qué?
Sólo si somos capaces de hacer frente a nosotros mismos podremos aprender a confiar en que los demás habrán de aceptarnos como realmente somos. Por eso, pienso, que el cuestionarse a veces es signo de madurez.
Un día un joven le preguntó a Sócrates si debía casarse. La respuesta de este fue: “Si te casas, te arrepentirás; y si no te casas, te arrepentirás.” Claro que hablando de Sócrates, podemos interpretarlo de otra manera: “Si te casas, te alegrarás; y si no te casas, te alegrarás”
No hay respuestas generales, cada persona y cada caso son diferentes, pero hablar con otra persona con confianza y discreción puede servirnos para aclararnos y orientarnos.




<
