Publicidad:
La Coctelera

Categoría: educación

2

mal educados

Visitando a mis amigos de la coctelera me encuentro con un comentario de elrincondea, en su blog El rincón de A, en el que nos relata como el compartir las vacaciones con su marido y sus hijos disfrutando de tiempo libre les carga las pilas. Fantástico.

Pero en otros muchos casos los niños andan libres, campan por todos lados y no quieren sentirse sujetos o atados a los mayores. La mala educación es bastante frecuente y se hace notar en la calle, en la playa, en cualquier lugar público.
¿De quién es la culpa? En primer lugar de la familia, que está dimitiendo de su responsabilidad. No se les inculca a los hijos hábitos ni conductas elementales que les ayuden luego en la escuela a caminar junto a otros niños y jóvenes.

Ahora que estamos de vacaciones y tenemos tiempo libre incluso para leer os aconsejo un libro de Salvador Cardús, sociólogo en la universidad de Barcelona: Bien educados en la editorial Paidos y curiosamente barato 10 €.
En él nos da a padres y profesores pistas para saber que hacer y que no hacer y para hacer autocrítica sobre nuestra actuación.

Antes hablábamos de qué mundo íbamos a dejar a nuestros hijos y ahora es el momento de pensar que hijos le vamos a dejar al mundo.

¿Qué pensáis vosotrs?

3

la familia y la educación

Somos conscientes de la existencia de una seria crisis entre ambas instituciones, crisis que viene dada por el desencanto en los centros escolares, las visiones diferentes entre padres y profesores, totalmente opuestas en determinados casos, poca o nula confianza en las reformas educativas, escaso apoyo mutuo, y muchas más que harían interminable esta enumeración.
¿Cuál debería ser el papel de la familia en la educación?
Teniendo en cuenta la sociedad en la que vivimos y basándonos en lo cotidiano, en lasa cosas de cada día, desde mi punto de vista las familias deberían:

1.- Ser presentes.

Difícilmente podemos influir si no estamos. Y todos, padres e hijos. No vale delegar en otros. Los abuelos, los hermanos, los amigos, los profesores no pueden suplir a la familia. Ya se que en este mundo postmoderno en el que vivimos es difícil, pero hay que buscar momentos en los que hacernos presentes, de lo contrario no será posible educar.

2.- Ser referentes.

Si la familia no es referente de una manera de proceder, de un modo de actuar, de una manera de hacer las cosas, de amar, de unos valores determinados, de unas aspiraciones, tendremos la educación en el vacío. Me refiero a un referente argumental, ejemplar no de un referente impositivo, disciplinario.

3.- Ser comunicadores

Debería ser obligatorio una buena dosis de diálogo, de una manera clara y relajada, un saber escuchar con espacio para jugar y amar.

4.- Ser aprendices

Aparecen cambios y nuevas circunstancias a nuestro alrededor, deberíamos darles a nuestros hijos el ejemplo de nuestra actitud “de aprendizaje” a las nuevas situaciones, de manera positiva y dialogada.

5.- Ser amantes

Los que aman. Sin condiciones, sin esperar nada a cambio. Sin olvidar la exigencia, exigir no está reñido con el amor. Se debe exigir amando. Desgraciadamente cada vez hay menos exigencia.

0

una sociedad insensible

Cuando escuchamos los resultados de las encuestas que periódicamente se nos hacen a los españoles vemos la escasa presencia de problemas que tienen que ver con actitudes cívicas. Me gustaría destacar dos de ellos. Uno los accidentes de tráfico y el número de muertos que conlleva, número que no para de aumentar y al que nos hemos acostumbrado como si fuese la cosa más normal del mundo. Es verdad que el estado de las carreteras, el aumento del parque de vehículos y los años de muchos de los coches contribuyen a dichos accidentes. Pero y el dato humano ¿hemos tomado conciencia de lo que significan los muertos? ¿Qué hacemos para evitarlo? Nada, Seguimos conduciendo a excesiva velocidad, no llevamos los cinturones puestos, la tasa de alcohol es superior a la permitida en muchos de los casos. La sensación es que nos hemos acostumbrado y no va con nosotros. Pasamos del tema.

El segundo caso me parece más grave. En los días de la semana pasada se publicaron unos datos sobre el consumo de droga por parte de nuestros jóvenes. Los jóvenes españoles entre 14 y 18 años, cada día consumen más cocaína. En los últimos diez años se ha multiplicado por cuatro el número de los jóvenes que la toman. En el 2005, 170,000 jóvenes se confiesan consumidores de cocaína. Son datos espantosos, los estamos viendo pero no hacemos nada. Hemos visto tráfico de drogas en la escuela y ahora queremos mandar a la policía a vigilar los alrededores. Pero en determinados programas de televisión y a determinados personajes se les ve constantemente y dan la sensación de que el uso de la droga es importante para tener éxito profesional o social.

La Fundación de Ayuda contra la drogadicción advierte de un cambio importante en la actitud de los jóvenes. El drogadicto ha dejado de un marginado. Ahora el marginado es el que no las consume.

Y ¿qué hacemos? ¿Nos damos cuenta de donde están los problemas?

Quisiera ser optimista.

9

se nos está yendo de las manos

Cuando nace un niño, llega a casa alguien al que hay que cuidar, educar, corregir, mandar. Algo que nadie te ha enseñado. Hay que recurrir a las percepciones propias para transmitir determinados valores, valores conformes a nuestra manera de entender y vivir la vida. Aquellos valores en los que creemos.
En ocasiones nos sentimos desbordados, nuestros hijos no comparten esos valores que vivimos los padres. La TV, el móvil, Internet, las salidas con los amigos, su play station, su primer cigarrillo, su primera noche loca, su libertad para comprar o manejar dinero les hacen ver las cosas de manera diferente a como las vemos nosotros.
En el camino quedan muchas ilusiones perdidas. Las horas que ha estado solo en casa, la tele haciendo de papá y mamá, los video juegos, los juguetes individuales; hacen que acabe confundiendo realidad con ficción, y salga a la calle buscando vivir nuevas aventuras. Y llegan las lamentaciones.
Algo se nos fue de la mano ¿Qué? Quizás el juego, o el juguete, o el niño, o este mundo en el que vivimos.

1

La educación en suspenso

El sistema educativo español, que no termina de encontrar el consenso necesario, tiene también otra asignatura pendiente: la adaptación a la sociedad. Una sociedad cada vez más compleja, que viene demandando una formación más diversificada y en las que los saberes se renuevan velozmente. Mientras tanto estamos enfermos del mal escolar.
Un síntoma claro de esta enfermedad es la ineficacia del sistema, En esto coincidimos todos, en nuestro país hay un serio fracaso escolar. Fracaso que se agudiza con el desconcierto de los enseñantes, que como es sabido han perdido autoridad y prestigio. Paralelamente las mutaciones de la familia, de la sociedad y de los medios de comunicación han ido recortando el magisterio de los profesores. Curiosamente los retos que esperan a la escuela son cada vez más ambiciosos. Todo el mundo le pide sea mejor, que se adapte a los nuevos datos técnicos, económicos y científicos. Pero para ello hacen falta medios materiales, humanos y económicos. No podemos olvidar que al ritmo que van las cosas y en función de nuestras perspectivas demográficas, con una sociedad que envejece y disminuye, muy pronto van a faltar investigadores, científicos, ingenieros, etc., que son imprescindibles para mantener, sólo mantener, nuestra capacidad económica.
Para evitarlo es necesario ser audaces a la hora de buscar soluciones, y eso pasa por tener una visión global de la educación en sus finalidades sociales, cívicas, culturales y económicas al mismo tiempo que la escuela se coloca en el corazón del proyecto.

2

verdades, medias verdades y mentiras

Entre las primeras podemos citar el estado calamitoso de la situación educativa de España, más propio de un país tercermundista que de uno que pretender ingresar en el club de los más poderosos.
Que ningún país que se precie de serio puede permitirse cambiar de ley general de educación cada 5 ó 6 años también es verdad.
Que nuestros políticos son incapaces de hacer un esfuerzo en busca de diálogo y consenso para sacar adelante una ley de la que todos dicen estar convencidos debe ser consensuada también es verdad.
Que muy pocas de las personas que se manifiestan a favor del proyecto, o en su contra saben de que va, incluidos sesudos comentaristas, profesores, padres y alumnos, porque no se lo han leído entero también es verdad.

Entre las medias verdades podemos hablar de las estadísticas, todos sabemos como hacerlas y como manipular sus datos. Y vemos como las manejan unos y otros. Se comparan datos que no son comparables o sacados parcialmente de un todo. Algunos ejemplos: el 76 % de emigrantes están en colegios públicos, el resto en concertados. En muchas ciudades no hay colegios privados concertados por lo tanto los hijos de los emigrantes deben ir al colegio publico. Si el 70 por ciento de la enseñanza es pública y el resto privada, las cifras no son tan escandalosas ¿o si? Lo interesante sería comparar colegios de la misma ciudad y ver que porcentaje hay en unos y en otros.

Otra media verdad es la cantidad de dinero que se dedica a los colegios concertados, 4000 millones para aproximadamente un 26 % del total de alumnos, 19000 millones para el resto, incluyendo en este porcentaje la inspección y demás. No son datos para comparar. Pero ningún gobierno ha publicado el dato definitivo ¿Cuánto cuesta un puesto escolar en la concertada? ¿Cuánto cuesta en la pública? En las ciudades que haya de los dos para que el dato pueda ser comparado.

Otra media verdad es el argumento de las 17 leyes distintas, una para cada autonomía. Hay tramos comunes y la posibilidad de hacer parte del currículo especifico para cada autonomía. (Otro tema que merece hablarse despacio)

Y finalmente, las mentiras. No se impide estudiar religión (en otro momento podemos hablar de este tema), ni se impide elegir centro, se pide que en función de las plazas que haya se repartan con criterios iguales que en todos los demás colegios.

Un tema apasionante que hace que muchos pongan sus intereses personales por delante de los generales. Quiera Dios que algún día pueda ser al revés.

4

El tiempo presente debería ser mejor

Venimos quejándonos de la falta de intelectuales comprometidos con la sociedad, que hablen claro y fuerte. De intelectuales capaces de alzar su voz para indicar caminos a seguir, indicar los peligros a los que nos enfrentamos o que nos podemos encontrar si emprendemos determinados caminos.
El premio Nóbel de literatura, José Saramago es uno de ellos. Acaba de denunciar en Buenos Aires los problemas que ocasionan la violencia, la indisciplina y la falta de autoridad en la escuela. Se quejaba del error que supone confundir “instrucción” con “educación”. La escuela puede instruir a sus alumnos pero no puede educarlos ya que no tiene medios ni es su finalidad. A la vez constataba un hecho, padres analfabetos pueden educar a sus hijos, aunque estos estén sin instruir y todos sabemos que hay jóvenes instruidos que carecen de educación.
Pidió que seamos capaces de aprender a vivir en sociedad, que pasa por el reconocimiento de los límites. Y siendo conscientes de que no todo tiempo pasado fue mejor, si podemos decir que el tiempo presente debería ser mejor.
Una magnifica conferencia.

5

sonrisas educativas

Un amigo me ha enviado unas imágenes sobre el mundo de la enseñanza que me gustaría compartir con vosotros.

A veces la realidad supera la ficción

Algunos profesores se "motivan" para entrar en clase

Muchos estamentos sociales piensan de esta guisa

Que podemos resumir de esta forma

Pero nos gustaría conseguir

Aunque algunos piensen

No hay nada mejor que sonreír para evitar echarse a llorar