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La Coctelera

caminando en el atardecer

sueños e ilusiones sobre lo humano y lo divino.

Categoría: cultura

14 Agosto 2007

reconocer la verdad


Un día el maestro puso en evidencia a sus discípulos sirviéndose de la siguiente estratagema:

Entregó una hoja de papel y les pidió que hicieran constar en ella la longitud exacta de la sala en la que se encontraban.

Casi todos escribieron cifras en torno a los cinco metros. Varios de ellos añadieron la palabra “aproximadamente”.

El maestro les dijo: “Ninguno ha dado la respuesta correcta”.
“¿Y cuál es la respuesta correcta?”, le preguntaron.

“La respuesta correcta”, dijo el maestro, es “No lo sé”.

Piensa un poco.

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  • 24 Julio 2007

    Hace en estos días veinte años que deje de fumar. Una angina de pecho y un doctor –buen amigo- se encargaron de eso. Una por su serio aviso sobre mi vida y el otro por su empeño en recordarme continuamente que el tabaco no era bueno en mi situación y debía de dejarlo.

    Hoy, debo de reconocer que fui fiel al aviso y al consejo-prohibición y deje el tabaco desde ese mismo momento. Mentiría si no reconociese que fue difícil y que aún recuerdo, y mis amigos me lo dicen con frecuencia, el placer que sentía al encender la pipa.

    ¿Qué tiene la pipa, un cigarrillo, el tabaco en suma, que lo hace tan difícil de dejar? La respuesta puede ser bien sencilla: todo.

    El placer de acercarse al estanco, de ver el colorido de sus bolsas o paquetes, el aroma que se acerca a tu nariz cuando abres la bolsa y con los dedos coges una briznas de tabaco para introducirlas en la cacerola de la pipa, la forma de aprisionar el tabaco para que arda al ritmo que tu deseas, aireándolo lo suficiente para que dure el tiempo necesario , ardiendo sin consumirse en exceso, coger el mechero y acercarlo a la pipa dispuesto a prender el tabaco, el humo que entra en tu boca mientras empieza a encenderse, la satisfacción de expulsar las primeras bocanadas de humo, saboreándolo y viendo como se eleva, mientras retiras el mechero ya inútil y acabado su trabajo.

    La compañía de la pipa en la boca, entre los dedos de la mano, el mantenerla encendida o dejar que se vaya apagando lentamente para volver instantes después a encenderla, las horas que te puede acompañar hasta que finalmente el tabaco se ha consumido en su totalidad. La liturgia de su limpieza, el desarmarla y tirar o limpiar sus filtros, pasarle la escobilla para limpiar su interior, darle crema para eliminar los restos de nicotina o sacarle brilla a su madera, la elección de la pipa que vas a usar, pipa o cachimba, la paciencia con la nueva hasta que vaya adquiriendo el tono adecuado, el rastro de aroma que va delatando tu presencia…y tantas cosas que hacen de fumar una pipa un pequeño placer, como si hubieran sido creados con ese fin, placer que como decía al principio sigo echando en falta al cabo de veinte años.

    Es verdad que no todas las pipas, todos los cigarrillos son un placer o una dicha. Pero hay muchas personas que disfrutan de un cigarrillo, de una pipa, después de comer, o a determinadas horas porque saben que han sido diseñadas/os para su placer.

    Y en sus bocanadas de humo ascendiendo al cielo, yo también estoy acompañándolos mientras publico este pequeño comentario.

    25 Marzo 2007

    Tan juntas siempre a pesar de ser antagónicas, al menos así nos lo parece; pero no pueden desligarse, nacemos y no sabemos si seremos ingenieros, fontaneros, abogados, pero estamos seguros de que hemos de morir.

    Lo sabemos y lo ignoramos hasta que llega el día.

    En esos días nuestros familiares, amigos, conocidos irán a cumplir con su sentido cívico al tanatorio. Posiblemente algún familiar puede estar lleno de pena, llorando la perdida, pero lo más natural es que nos encontremos con unas conversaciones, llenas de
    risas en ocasiones, que no nos hace sospechar para qué han ido aquellas gentes a ese lugar.

    De tal manera que salvo las personas más afectadas por el dolor, el resto sigue, a pie juntillas el dicho: “el muerto al hoyo y el vivo…”.

    Una forma como otra cualquiera de poner distancias entre nosotros y la muerte, como si cuanto más nos acercamos a ella, nuestra actitud fuera un canto a la vida.

    ¿Exagerado?

    La próxima vez que vayáis a un tanatorio fijaros en la actitud de las personas a vuestro alrededor, mientras esperan han matado
    al tiempo.


    4 Marzo 2007

    ¿Hay algo más simple, más sencillo, más elemental y, a la vez, más profundo, significativo y elocuente que una mirada?

    La mirada es un lenguaje esencial y primario. Es, quizás, la forma suprema del lenguaje. El modo más genuino, directo e inmediato de expresar la comunión y la comunicación.

    Una mirada puede decir más que un largo discurso. Puede valer más que mil palabras. La persona entera se abre, se asoma, se revela, se comunica y se entrega en la mirada. Ningún
    gesto es tan expresivo y tan universal forma de lenguaje como la mirada. La mirada es el idioma y el dialecto que habla y entiende toda persona: para bien o para mal.

    Hay miradas que congelan, que petrifican, que castigan, que condenan, que matan. Hay, en cambio, miradas que alientan, que consuelan, que restauran, que curan, que fortalecen, que
    protegen, que envuelven, que penetran, que salvan.

    ¡Por una mirada, un mundo! Cantó Gustavo Adolfo Bécquer. ¿ Y nosotros, como miramos?


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  • 2 Diciembre 2006

    La voluntad no es más que la inteligencia aplicada a la acción. Si quiero algo tengo que poner la voluntad por delante para lograrlo. Parece un razonamiento elemental. sin embargo durante los últimos años muchos han optado por la indolencia. No sé si de manera inconsciente o como rechazo a un pasado duro y autoritario. El resultado han sido varias generaciones de niños malcriados a pesar del deseo de sus padres porque fueran felices. Los niños y jóvenes están convirtiéndose en tiranos irresponsables. Gozan de libertad, pero no soportan ningún contratiempo. Tienen de todo, pero se aburren. Necesitan el esfuerzo y la voluntad. Pero ¿estamos preparados para nadar contracorriente?

    4 Septiembre 2006

    historia zen

    Dos monjes discuten:

    ─ Yo llegaré primero a la aldea.
    ─ Yo llegaré mejor preparado.
    ─ Yo podré solucionar los problemas de la aldea con más rapidez gracias a llegar primero.
    ─ Yo solucionaré los problemas de la aldea mejor porque los pensaré con más calma.
    ─ Es posible que los problemas de la aldea se agraven porque no lleguemos antes.
    ─ Es posible que los problemas de la aldea se agraven porque no pensemos bien las soluciones que darles.
    ─ Hay que saber afrontar los problemas con presteza y eficacia.
    ─ Hay que saber afrontar los problemas con constancia y dedicación.
    ─ Es preciso decidir.
    ─ Es preciso discutir.
    ─ Así no llegaremos nunca.
    ─ Por cierto, ya hemos llegado.

    Cuento Zen (Anónimo)

    ¿Encontrais algún parecido a nuestro día a día?

    22 Agosto 2006

    poder influir

    Necesitamos evolucionar desde una democracia agonizante a una democracia viva, afirma Vandana Shiva, escritora india, en una entrevista publicada a raíz de la publicación de su libro Democracia de la tierra.
    Por su interés reproduzco alguno de los pasajes de ella.

    Nuestra democracia camina hacia la muerte ya que no corresponde a los deseos de la gente. Por el contrario una democracia viva es aquella en la que la gente puede tomar decisiones sobre sus vidas e influir sobre las condiciones en las que vive.

    Para la gente una democracia viva es la que reina en donde ellos están, la que afecta a todos los aspectos de su vida.

    El terrorismo es la reacción de aquellos a quienes se les ha dejado sin voz. Es el grito de los sin voz. Si la democracia prospera teniendo en cuenta todas las opiniones, incluidas las de aquellos que disienten el terrorismo no encuentra caldo de cultivo para desarrollarse; ya que nadie nace terrorista, sino que se convierte en terrorista. Y el hecho de que el terrorismo esté creciendo debería obligarnos a analizar que es lo que crea las condiciones para su crecimiento.

    21 Julio 2006

    La vida nos obliga a tener opiniones sobre un montón de cosas diversas: sobre el sentido de la vida y de la muerte, sobre la sexualidad y la familia, sobre la educación de nuestros hijos, sobre la educación de los hijos de los demás, sobre asuntos políticos, sobre el amor y el odio, sobre el futuro, sobre el pasado, sobre la identidad personal, genérica, nacional, racial, religiosa sobre el aborto o la eutanasia, sobre la energía nuclear, sobre los alimentos transgénicos, sobre el terrorismo y las respuestas por parte del estado…No cabe duda, necesitamos una cultura nueva que nos ayude a integrar respuestas. Son demasiadas novedades como para dejarnos llevar de la pasividad y la desidia. Hay que reinventar casi todo: las relaciones de pareja, las estructuras familiares, la interpretación del arte, de la literatura, de las imágenes de televisión, las nuevas formas de espiritualidad, las teorías sobre las catástrofes naturales y sobre todas las locuras que creamos merecen la pena.

    De alguna manera eso es lo que hacemos con nuestros blogs, reinventar amistades y diálogos a través del ciberespacio ¿ O no?

    Sobre caminando en el atardecer

    Discreto amigo aspira ser este blog, manteniendo diálogos con vosotros en una noble conversación, hija del discurso, madre del saber, desahogo del alma, comercio de los corazones, vinculo de la amistad, pasto del contento y ocupación de personas

    Visitas de mis amigos

    educ@conTIC

    mis últimos libros

  • contigo aprendí
  • Yo y tu, objetos de lujo, de Vicente Verdú
  • Aprender a convivir, de José Antonio Marina
  • El estilo del mundo. de Vicente Verdú
  • Tertulias de bioética de Juan Massiá Clavel
  • Por qué soy cristiano de Jose Antonio Marina
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